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Una ley nacional para la Unión civil y la adopción
Un libro da el espaldarazo científico a la adopción homosexual en Argentina
17/12/2004
Argentina
Latinoamérica y Caribe
 
Se presentò en el salòn Azul dell Congreso de la Naciòn y se titula Adopciòn.Fundamenta la caìda del prejuicio y fue elaborado por los màs sòlidos especialistas en la materia, como Raìces Montero,Eva Giberti,Jueza Medina,Alfredo Grande,Jorge Garaven Marcela Valente

BUENOS AIRES (IPS) - ¿Quién será la madre y quién el padre de niñas o niños adoptados por parejas del mismo sexo? ¿Qué efectos puede tener una crianza en estas condiciones para el desarrollo de la personalidad infantil?

Estas son algunas de las pregun tas que intenta responder un libro de próxima apariciòn en Argentina, escrito por prestigiosos psicólogos, psiquiatras, pediatras, antropólogos y sexólogos. Sus conclusiones son favorables a la causa de las minorías sexuales.

En el territorio argentino, sólo la ciudad de Buenos Aires admite la unión civil de parejas del mismo sexo. Ahora, la comunidad homosexual se prepara para reclamar una ley nacional, que incluya además el reconocimiento a los derechos de herencia y adopción.

La propuesta sigue en cierto sentido el proyecto del actual gobierno socialista español de instituir el matrimonio de pleno derecho para gays y lesbianas, con todas las garantías para formar familias y administrar y heredar bienes.

La adopción para las minorías sexuales es legal en Holanda, Gran Bretaña, Finlandia, Dina marca, Suecia, Noruega e Islandia, en varias provincias de Canadá y en algunos distritos de Estados Unidos. Pero no se admite en ningún país de América Latina, ni en Asia o Africa, donde aún algunos países consideran la homosexualidad un delito.

En una respuesta anticipada al seguro debate que desatará esta propuesta en Argentina, el coordinador de salud de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), psicólogo Jorge Raíces Montero, compiló en el libro Adopción. Proyecto Nacio nal de Unión Civil , textos de 24 expertos en psicoanálisis, dere cho de familia, infancia y cuestiones de género.

El temor más difundido es que los menores adoptados por estas parejas carezcan de la figura de madre y de padre que tendrían en una familia tradicional, afectando así negativamente su desarrollo. El estudio se ocupa de este aspecto clave y expone casos exitosos de niñas y niños que fueron criados por parejas no heterosexuales, explicó Raíces Montero a IPS.

En las consideraciones generales del libro, los autores exponen que niñas y niños criados por gays, lesbianas, travestis, transexuales, transgéneros, bisexuales e intersexuales (minorías sexuales conocidas bajo las siglas GLTTTBI) no presentan particularidades psicopatológicas en su desarrollo. Las funciones de paternaje-maternaje son independientes de la orientación sexual o la identidad de género, afirman.

Hay una serie de supuestos requeridos para la crianza del niño que la sociedad reparte en funciones de maternaje y paternaje, explicó el psicólogo. Para la primera función se reclama una persona capaz de sostener, cuidar, proteger y alimentar, mientras que para la segunda se pide alguien que anime al niño a interactuar con el mundo externo y que ponga límites.

Pero esos roles pueden ser cumplidos por una misma persona o repartirse entre dos del mismo sexo, dijo Raíces Montero.

Los autores coinciden en que los niños criados por parejas no heterosexuales son normales, o mejor dicho, están neurótica mente compensados como en cualquier familia clásica, entendiendo que la normalidad no implica ausencia de conflictos, afirmó el compilador.

La destacada psicoanalista Eva Giberti -autora de varios libros sobre adopción y fundadora de la Escuela para Padres que difundía en los años 70 consejos de educación familiar por televisión- señala en su contribución que el niño no
necesita una mamá con vagina y un papá con pene para su desarrollo, anticipó Raíces Montero. Pero Giberti rescata y valora las funciones que cumplen madres y padres.

La CHA se propone presentar el libro este mes, poco antes de llevar al Congreso legislativo su anteproyecto de unión civil. La iniciativa implica un cambio profundo de las normas que regulan el matrimonio.

La ley de la ciudad de Buenos Aires fue sancionada a fines de 2002 por la
legislatura bonaerense.

En virtud de esa ley, las parejas que hayan convivido por un plazo mínimo de dos años, con independencia de su sexo u orien tación sexual, pueden inscribirse en un registro de unión civil, con tratamiento similar al de los cónyuges en el ejercicio de derechos, deberes y beneficios que emanen de la normativa
dictada por la ciudad.

Pero esto no habilita a las parejas a adoptar hijos ni a heredar, y sólo rige en el distrito capitalino.

La CHA propone llevar la reforma al Código Civil de la Nación e incluir esos capítulos, los más polémicos para este país de 37 millones de habitantes, donde la Iglesia Católica ejerce una gran influencia.

En diálogo con IPS, el presidente de la CHA César Cigliutti admitió que será una dura batalla cultural con los sectores más conser vadores de la Iglesia, que asimila el concepto de pareja heterosexual a familia natural y rechaza las uniones de otro tipo.

La ley sólo permite adoptar a un matrimonio heterosexual o a una persona sola, pero no reconoce a parejas de hecho en general. De todos modos, sabemos que la imagen que más irrita a la Iglesia es la de una familia encabezada por una
pareja homosexual, dijo Cigliutti...Queremos estar en una lista de adoptantes y esperar, y no ponemos requi sitos como hacen algunas pare jas heterosexuales, que piden un bebé recién nacido, blan co, o de un determinado sexo.

Artículo en el Argentino


IPS/CHA