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Movimiento lésbico feminista de America Latina
El movimiento necesita redefinir sus políticas y retomar su radicalidad
02/09/2009
República Dominicana
Latinoamérica y Caribe
 
Ochy Curiel es cantautora afrodominicana. Se inscribe en varios movimientos tendientes a hacer del arte un instrumento político de transformación.
Se inserta en el movimiento popular y barrial a través del Centro Dominicano de Estudios de la Educación (CEDEE), en Santo Domingo, importante organización de educación popular. En los años 90, pasa a formar parte de la membresía y directiva de Casa por la Identidad de las Mujeres Afro (Identidad), organización feminista que trabaja el tema del racismo y el sexismo.
Su artículos han sido publicados en importantes revistas como “Nouvelles Questions Feministes” en París, ALAI de Ecuador, la revista de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales de la universidad de Río de Janeiro y varias paginas electrónicas feministas del movimiento antirracista.


"Soy una activista feminista lesbiana porque es el feminismo el que me da la visión política de mi lesbianismo. Mi lesbianismo es políticamente feminista porque no es sólo sexual, sino, como dice Adrianne Rich, es un continuum lesbiano: un acto político continuo que busca crear mundo de y entre mujeres. El feminismo me da las herramientas para intervenir políticamente como lesbiana. Es desde esta ubicación de feminista lesbiana que intervengo en los movimientos lésbico y de mujeres afrolatinoamericanas y afrocaribeñas. (…)

La heterosexualidad como norma patriarcal avalada por lo jurídico, lo religioso, lo económico, ha implicado la explotación y subordinación de las mujeres. Eso lo ha demostrado el feminismo en sus diferentes corrientes.

Ser lesbiana, atenta y ha atentado a esta normativa, tanto en la práctica sexual como también en la práctica política pues supone una independencia de las mujeres en muchos órdenes, cuestionando la sexualidad legitimada (la heterosexual), atentando a la dependencia económica (de los hombres) en las familias nucleares y en el matrimonio heterosexual y saliendo de sus lógicas.

Ser lesbiana es un acto subversivo de por sí, pero no basta. El problema que tenemos ahora es que el lesbianismo o el feminismo radical del que gozamos en otros años han sido cooptados por los Estados. La política de la igualdad, al que muchas feministas (heterosexuales y lesbianas) entraron, instaló el discurso de más mujeres en el poder, pero no se ha cambiado la lógica; al contrario, se montaron en ese tren, algunas hasta manejan el tren pero el tren sigue en los rieles de siempre, en la misma dirección sexista, racista y clasista. (…)

Ahora la política es la de género, la equidad entre hombres y mujeres y hay mucho dinero para eso, mucho prestigio y privilegios para las que son sus custodias. Eso no ha cambiado la situación de las mujeres ni ha potenciado al movimiento lésbico feminista (…)

A mí me parece que los encuentros son importantes, porque permiten tomar el pulso de cómo se ha ido y se va desarrollando el pensamiento feminista y el pensamiento lésbico feminista. El hecho de encontrarnos, vernos y entrecruzar energías puede ser rico, pero esto cobra dimensión política en la medida en que ese espacio permita debate, reflexión y definiciones estratégicas, esa es la importancia de un encuentro donde están involucrados tanta energía y recursos. (…)

Espero que el encuentro sea políticamente maduro para profundizar sobre el movimiento y que se planteen estrategias colectivas entre las que nos reconozcamos. (…) Me preocupa que se esté construyendo una visión feminista lésbica hegemónica, aquella que sostiene propuestas como la de incorporarnos al movimiento hoy llamado lésbico gay bisexual y transgénero (LGBT) y se consolide el debilitamiento de los espacios autónomos lésbicos, aquella posición esencialista que enarbola la consigna del orgullo lésbico sin la complejidad que implica e incluso fuera de la realidad socio cultural; que sea otra vez un espacio copado por los discursos y las demandas que el sistema legitima, como son el matrimonio o la maternidad lésbica sin cuestionar los instrumentos de opresión patriarcal, sin analizar los mecanismos culturales con los que el sistema se restituye a sí mismo y sin reflexionar lo que históricamente significan para las mujeres en general y para las lesbianas en particular. (…)

Urge profundizar sobre cuál sería, bajo este contexto patriarcal neoliberal, nuestro rol y nuestra perspectiva política como lesbianas feministas. Urge visualizar un feminismo lesbiano no referido sólo a la demanda de algunos derechos y ni siquiera a la situación únicamente de las lesbianas, sino a nuestra responsabilidad, voluntad y creatividad para que el feminismo sea la apuesta por la transformación real del mundo.

Urge tomar una posición más radical y generar nuevas prácticas políticas que se deriven de ella y no sólo seguir centrándose en la diversidad sexual, en la visibilidad, identidad y orgullo lésbico, que -aunque son estrategias- son las más pobres en momentos que se requieren cambios de fondo, apuestas por la transformación del mundo.

Si nuestra propuesta es el asunto de identidad no afectamos al sistema racista, heterosexual. Tenemos que ir como movimiento a la destrucción de ese sistema y sus articulaciones. La política de la identidad es un mal necesario que permite reconocerte para acercarte a otras parecidas, no igualitas. Obviamente una mujer negra, igual que yo, tiene elementos coincidentes en cuanto que el racismo nos afecta de manera parecida y eso nos hace organizarnos de igual manera con las lesbianas, pero sabiendo que eso es una estrategia coyuntural, no es el fin en sí. Yo puedo sentirme orgullosamente lesbiana u orgullosamente negra, pero eso no necesariamente cuestiona la heterosexualidad como normativa o el racismo estructural. » (…)


Este texto fue preparado para el VI Encuentro Lésbico Feminista de America Latina (ELFLAC) en 2004, en Mexico. Pueden leer todo el texto en el sitio web de
Rebelión

Rebelión es un medio de información alternativa que publica las noticias que no son consideradas importantes por los medios de comunicación tradicionales. También, intentan dar a las noticias un tratamiento diferente, con una perspectiva feminista.


Pueden leer la traducción en inglés de este texto en la publicación de ILGA “Lesbian Movements: Ruptures & Alliances“, pagina 27.